Shhh... (silencio)

Silencio, todo cambia cuando uno está bajo los efectos de este maravilloso tranquilizante. La monótona respiración interna retumba sin encontrar obstáculo alguno, ¿por qué? Porque no hay nada, nada más que la nada, el silencio. Su opuesto, el ruido, viaja muy lejos de nuestra ubicación e intenta alcanzarnos con sus ondas alborotadoras; pero nosotros nos mantenemos fuertes frente al “enemigo” y no cedemos ante sus intentos. 

Callamos, dejamos caer los párpados que actúan de cortinas...
Se hace la noche, el silencio gana terreno y por fin, por mucho ruido que haya a nuestro alrededor sólo oímos las susurrantes olas del mar que aparecen en nuestro sueño...
Buenas noches...

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