Siendo sinceros ha sido bastante complicado enfrentarme a este monstruo sonoro, denominado: The Bedlam in Goliath – cuarto disco de estudio de la banda formada y encabezada por el siempre genial y prolífico Omar Rodríguez-López y el vocalista de pelo afro Cedric Bixler-Zavala. Estos dos hombrecillos de larga trayectoria tanto como con T.M.V. como con proyectos anteriores (At the Drive-In, De Facto…) son los responsables de que la semana pasada anduviera con jaqueca por intentar discernir cada una de las notas e instrumentos que sonaban en mis altavoces…creedme, es imposible.
Por lo que he podido leer por ahí, el disco tiene un trasfondo algo siniestro. Omar compró en uno de sus viajes un misterioso tablero de Güija como regalo para Bixler-Zala. Estos lo utilizaron como entretenimiento en la gira junto a los Red Hot Chili Peppers, algo que acabó convirtiéndose en un ritual post-concierto. Tal fue su obsesión con el juego que decidieron poner un nombre al ente con el que mantenían contacto, ¿adivináis? “Goliath”. El caso es que durante el proceso de grabación del álbum sucedieron cosas muy extrañas que marcaron la atmosfera de esos días. ¿Márquetin?, ¿expediente X? Sea lo que sea, estos chicos algo endiablados sí que son.
Dejando atrás las manifestaciones fantasmales, pongámonos en faena: En la primera escucha, lo que se nos pasa por la cabeza es que es el más cañero de sus trabajos hasta la fecha. Si tenemos en cuenta la trayectoria discográfica del compositor de todo lo que puede sonar en el disco, a excepción de las voces, nos planteamos la posibilidad de que el disco no sea más que una mera grabación de jam-sessions realizadas por el grupo en algún estudio e impresas en un CD como por arte de magia. Y nada de eso, el disco está pensado como un todo, meticuloso de cabo a rabo, pero con ese aliciente que une las canciones como si de una improvisación se tratara.
Un ritmo acelerado durante todos los cortes con alguna excepción desorbitada marcan el tempo del disco, diría que echo en falta canciones más ambientales como en sus anteriores trabajos que te dejaban respirar de vez en cuando. La primera parte del disco es de lo mejor que han hecho (para mi gusto), pero a partir de la marcianada de ‘Tourniquet Man’ se les va yendo de las manos. Me confieso como seguidor del sonido marciano y la utilización de samplers, moduladores de voz, pedales y todo ese tipo de aparatejos, pero sé que hay que tener mucho cuidado cuando lo utilizas. En éste disco parece que cualquier momento es bueno para meter este tipo de artimañas.
Haré una mención especial a las baterías –ya que el dueño de esta propuesta es un buen batería-. Que no teman todos aquellos que adoraban a su ex baterista Jon Theodore, porque el actual Thomas Pridgen (hasta la fecha del disco) es incluso mejor, con compases imposibles y originalidad ante todo. La única pega que encuentro, es que incluso en los momentos pausados de algunos temas, la batería sigue sonando con la misma intensidad y aceleración que en el resto, y esto desorienta un poco. Otra cuestión negativa es que la complejidad musical de estos tíos cada vez es mayor, y no es que desprestigie el virtuosismo, pero es que en muchas ocasiones es indescifrable. Dan rienda suelta a su capacidad para hacer solos, pero con varios instrumentos a la vez, esto mezclado con la sicodelia vocal en ciertos momentos, es el fruto de una locura en la que es imposible distinguir ni un solo instrumento.
Concluyendo diré que me quedo con temas como Aberinkula, Metatron, Goliath y Wax Simulacra que reafirman a The Mars Volta como grupo indispensable en este estilo. Que para todos aquellos ajenos a su sonido es complicada la escucha, y sobre todo la segunda mitad del disco con muchas partes rescatables, pero muchas deplorables, lo que hace complicado el disfrute de lo bueno para el oyente. Aquí es dónde se echa en falta la actitud domadora de un productor. Por lo demás creo que es un buen disco, muy buen disco y he disfrutado mucho intentando descifrarlo.
Admiro a la gente que intenta descifrar los mensajes de los demás, profundizar un poco más allá de lo fácilmente comprensible; el leer entre líneas o el intentar comprender un código para el que no están preparados.
ResponderEliminarIntenté escuchar el otro día algo de este grupo. Muy lejos de mi estilo. Con tiempo intentaré hacer lo que tú haces. Aunque yo lo hago con las películas y otras artes plásticas; y también cuesta, aunque para mí, menos.
Te dejo un enlace de megaupload con Koyaanisqatsi. Pero el jueves o antes te llamaré pa tomar algo.
http://www.megaupload.com/?d=NKCGTFK0
Un saludo, viejo.
Javi, felicidades por el blog. Interesante proyecto que poco a poco va desprendiendo alguna cosilla interesante. Permíteme recomendarte el análisis de un par de discos: Pony Bravo, Si bajo la espalda no me da miedo y otras historias y Forever, de Cranes.
ResponderEliminarhttp://www.myspace.com/ponybravo
Recuerdos y mis mejores deseos.